martes, 23 de julio de 2013

Jerónimo. Cuento de Leonora Carrington



Jerónimo


            Jerónimo era hijo del licenciado.
            Le gustaba hacer agujeros en el sofá.
            Parecían bocas.
            Jerónimo les daba comida a los agujeros del sofá.
            Pan con mantequilla, tocino, espinacas y taquitos de carne.
            Los agujeros se volvían bocas cada vez más.
Les crecieron dientes, para masticar la comida.
Un día se le olvidó a Jerónimo dar de comer a los agujeros del sofá.
Uno se enojó y mordió al licenciado, cuando éste se sentó a leer el periódico.
-¡Ahora verás! – le dijo el licenciado.
Y mandó coser todas las boquitas.
Sólo podían decir: “Mmmm”…
Entonces Jerónimo hizo un agujero muy chiquitito debajo del sofá y por ahí le empujo vitaminas.
El sofá se puso muy flaco, pero creció de las patas.
Ahora nadie alcanza a sentarse encima.
Solamente el loco que tiene alas.
Tampoco se puede limpiar.
Está muy alto.

(Cuento de Leonora Carrington)

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