lunes, 22 de julio de 2013

Juan sin cabeza. Cuento de Leonora Carrington



Juan sin cabeza                                                          


El niño Juan tenía alas en lugar de orejas. Se veía raro.
         -¡Miren mis orejas! -decía, y la gente se espantaba al verlo.
         A Juan le gustaba mover las orejas por las noches, y una vez las movió tanto que su cabeza salió volando por la ventana.
         Juan se quedó sin cabeza y no pudo llorar, pues ésta se había quedado con sus ojos. Entonces se levantó y corrió detrás de ella, pero la cabeza se fue saltando de árbol en árbol como si fuera un pichón.
         La mamá del niño, que miraba por la ventana, lo vio correr.
         -¿A dónde vas, Juan?
         -Es que se fue mi cabeza.
         -¡Qué desgracia! -exclamó la pobre mujer.
         -¡Ja ja ja! -la cabeza reía mientras volaba, y por más que Juan corría no podía alcanzarla.
         -Présteme su lazo, señor -dijo Juan a un hombre.
         -Sí, niño -le respondió.
         Y con el lazo pudo por fin pescarla.
         Juan volvió muy cansado a casa con la cabeza brincando detrás, fuertemente amarrada al lazo.
         -Mamá -dijo Juan-, pégame la cabeza.
         Y su mamá se la pegó en los hombros con chicle, pero como era de noche se la pegó al revés.
         -Que no se te vuelva a escapar la cabeza, hijo -dijo su mamá.
         Y a partir de entonces Juan tuvo mucho cuidado cuando movía las orejas. 

(Cuento de Leonora Carrington)

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